miércoles, 7 de octubre de 2026
He implantado Decreto Maricarmen de Longevidad en casa
Hoy un email largo con hilo de pensamiento con consecuencias de segundo y tercer orden. A ver qué os parece.
Hace unos días desahuciaron a Maricarmen, una mujer de 87 años, de la casa donde había vivido toda su vida.
Hizo falta una acampada en Sol, caceroladas en todo el país y dos decretos con su nombre para que alguien la escuchara. Y aun así, los decretos cayeron en el Congreso.
Pero lo importante no es la votación.
Lo importante es lo que pasó antes. Durante semanas, una parte enorme del ancho de banda mental de las personas que elegimos para gobernarnos en España se dedicó a un único problema. Reuniones, negociaciones, ruedas de prensa, plenos extraordinarios.
Y la atención es como el dinero. Limitado: lo que se gasta en una cosa, no se gasta en otra.
Mientras tanto, otros problemas que pueden ser graves o importantes para otros colectivos luchan por ese ancho de banda de Atención:
- La precariedad laboral.
- La falta de emprendimiento.
- El empobrecimiento general de España.
- La natalidad más baja de nuestra historia.
- Las enfermedades raras.
- Las personas con discapacidad y sus familias.
- La polarización.
- Los niños enganchados a pantallas.
Ninguno de estos problemas tiene una Maricarmen. No tienen una cara, una acampada ni un hashtag. Así que no consiguen atención.
El caso de Maricarmen nos enseña algo:
- El ruido generó atención, pero no se aprobaron las medidas.
- Las medidas no tienen porqué funcionar aunque se aprueben.
- Las medidas no tienen porqué coincidir con lo que tu crees o quieres que se haga.
Nadie va a venir a salvaros.
No lo digo con amargura. Lo digo porque es así.
Los políticos tienen sus urgencias: elecciones, votaciones, socios. Los médicos tienen las suyas: guardias de 24 horas y una huelga indefinida a partir del 28 de octubre. Vuestros vecinos, vuestros compañeros y hasta vuestros amigos tienen sus propios problemas.
Nadie es malo. Simplemente la atención es limitada y normalmente va a lo que tenemos cerca.
Y sobre todo a lo que conocemos.
No podemos preocuparnos de lo que no conocemos.
Si quisierais salvar el mayor número de vidas por euro, no lo haríais en España. Lo haríais con mosquiteras, prevención de la malaria y vacunas en África. Según GiveWell, con entre 5.000 y 10.000 dólares se salva una vida. Pero casi nadie lo hace, porque esos niños no están en nuestro día a día.
Y porque mucha gente lo desconoce.
Y porque mucha gente nunca va a preguntarse qué es lo más eficiente para salvar vidas.
Porque, de nuevo, solemos preocuparnos por lo cercano. Por lo visible.
Así funcionamos todos. También los que deciden sobre vuestra salud.
Por eso, a veces, hay que ser egoísta si queremos tener Salud y Longevidad.
A mi me gusta poner mi salud y la de los míos en lo más alto de la lista de prioridades. Si no está en la lista, no va a estar en la de nadie.
Maricarmen necesitó que miles de personas exigieran por ella. Vosotros tenéis una ventaja: todavía podéis exigiros a vosotros mismos, antes de que haga falta.
Así que os propongo redactar vuestro propio decreto. Este es el mío:
REAL DECRETO MARICARMEN DE LONGEVIDAD
Medidas urgentes para no depender de las prioridades de otros
Artículo 1. Fuerza.
Entrenaré fuerza 2-3 veces por semana. La pérdida de músculo es una de las principales puertas a la dependencia. Con 30-60 minutos semanales de fuerza, la mortalidad baja entre un 10 y un 20%, y la fuerza de agarre predice la mortalidad mejor que la tensión arterial. No tiene lista de espera: se empieza hoy.
Artículo 2. Equilibrio.
Entrenaré mi equilibrio. Las caídas son la segunda causa mundial de muerte por lesión no intencionada, y el ejercicio reduce las caídas en torno a un 23%. Quien no aguanta 10 segundos sobre una pierna tiene casi el doble de riesgo de morir en los años siguientes.
Artículo 3. Salud metabólica.
Cuidaré mi tensión, mi glucosa y mi cintura. Las enfermedades crónicas causan la gran mayoría de muertes y de consultas. Prevenir es salir de la cola antes de entrar en ella.
Artículo 4. Datos.
Conoceré mis números (tensión, glucosa, colesterol) y haré los cribados que me tocan por edad. Y si me hago una analítica, la entenderé y actuaré con ella. No esperaré a que el sistema me llame.
Artículo 5. Formación.
Aprenderé lo suficiente sobre mi salud para decidir, no solo obedecer. La baja alfabetización en salud se asocia a más hospitalizaciones y mayor mortalidad.
Artículo 6. Red.
Cuidaré a mi familia y a mis amigos, y les exigiré que se cuiden. Unas relaciones sociales sólidas aumentan un 50% la probabilidad de supervivencia. La independencia se construye con otros: son mi red cuando el sistema no llega.
Artículo 7. Colchón.
Construiré un colchón económico que me permita elegir: una prueba, una segunda opinión, adaptar mi casa. La diferencia de esperanza de vida entre el 1% más rico y el 1% más pobre de EE. UU. es de casi 15 años en hombres. Sin colchón, solo me queda esperar.
Disposición final.
Este decreto entra en vigor hoy. No necesita convalidación del Congreso. Solo la mía.
Tomad las riendas.
Este decreto no lo va a tumbar ningún partido. Solo lo podéis derogar vosotros, cada día que lo dejáis para mañana.
Y cuando seáis independientes, pasará algo curioso: tendréis tiempo, energía y recursos para ayudar a otros. A Maricarmen. O a ese niño en África que nadie mira.
El egoísmo sano, a veces, es lo que permite ser generosos y maximizar el impacto de las causas que nos importan.
Que nos importan a nosotros.
Un abrazo,
Gonzalo