jueves, 8 de octubre de 2026
Este es mi voto en las elecciones pensando en Longevidad
Ya es oficial: el 29 de noviembre hay elecciones generales.
Y no es casualidad. Llegan días después de que el Congreso tumbara los decretos de vivienda que nacieron del desahucio de Maricarmen. Un caso que, como os contaba en He implantado el Decreto Maricarmen de Longevidad en casa, ocupó durante semanas buena parte de la atención de quienes nos gobiernan.
Ahora esa atención se va a ir entera a otra cosa: la campaña. Durante casi dos meses, la prioridad de todos los partidos será ganar votos. No vuestra salud. No la de vuestros padres.
Y con la campaña vuelve el ritual de siempre. Promesas. Ilusión. Bandos. Y, unos años después, frustración.
Hoy os propongo algo distinto: mirar las elecciones con los ojos de alguien que quiere vivir muchos años y bien. Sin hooligans. Sin forofos. Con datos.
El principio que os va a ahorrar disgustos
Expectativas bajas. Esfuerzo personal máximo.
No es pesimismo. Es distinguir entre lo que depende de vosotros y lo que no. Lo que vote el Congreso no depende de vosotros. Lo que entrenéis mañana, sí.
Cuando ponéis vuestras expectativas en lo que no controláis, os frustráis. Cuando ponéis el esfuerzo en lo que sí controláis, avanzáis. Gane quien gane.
Lo que aprendí en el desierto
Hace unos años estuve en Burning Man. Os lo conté aquí.
Uno de sus diez principios me cambió la forma de ver muchas cosas: Radical Self-Reliance. Autosuficiencia radical.
La idea es sencilla. En mitad del desierto no hay tiendas, ni servicios, ni nadie que venga a resolverte la papeleta. Tú llevas tu agua, tu comida, tu sombra y tu plan para sobrevivir. Si no lo haces tú, nadie lo hará por ti.
Y lo curioso es que, precisamente porque cada uno es autosuficiente, se genera la comunidad más generosa que he visto.
Porque hay otro principio que va de la mano: Gifting. El arte de dar sin esperar nada a cambio.
En Burning Man no se vende nada. No hay dinero. La gente regala comida, agua, música, arte o una sombra en mitad de la tarde. Y no lo hace para recibir algo de vuelta, ni siquiera un gracias. Lo hace porque puede.
Ahí está la clave: solo puede regalar quien no necesita. Si te falta agua, no la puedes dar. Si llegas al desierto sin preparar, no eres un donante: eres una carga para los demás.
Autosuficiencia y generosidad no se oponen. La primera es la condición de la segunda.
Y aquí entra una idea sobre la que ya os escribí hace tiempo: el altruismo eficaz. Consiste en preguntarse no solo si ayudas, sino dónde tu ayuda hace más bien.
Porque no todas las ayudas valen lo mismo. Hay organizaciones que son entre 100 y 1.000 veces más eficientes que otras resolviendo problemas parecidos. Según GiveWell, las intervenciones más eficaces del mundo (mosquiteras, prevención de la malaria o incentivos para vacunar a niños) salvan una vida con entre 5.000 y 10.000 dólares. En los países ricos se gastan cifras cientos de veces mayores por cada vida.
El altruismo eficaz busca causas que cumplan tres condiciones:
- Grandes: afectan a mucha gente.
- Solucionables: se sabe cómo arreglarlas.
- Desatendidas: cada euro extra marca una diferencia real.
Esa tercera condición es la más incómoda. Las causas desatendidas son justo las que no hacen ruido. Uganda acoge a más de un millón y medio de refugiados y apenas sale en las noticias. Otras crisis, con cámaras delante, reciben toda la atención. Es lo mismo que pasa con Maricarmen: el que más se ve se lleva los recursos, aunque no sea donde más bien se hace.
Y también hay que vigilar el egoísmo del altruismo. A veces ayudamos de la forma que más nos hace sentir bien, no de la que más funciona. Hubo un proyecto en África que bombeaba agua con columpios para niños. Tenía una imagen preciosa y recaudó muchísimo dinero. Pero apenas se usaba. Un profesional que dona lo que gana en un día suele hacer más bien que viajando a hacer voluntariado una semana.
La pregunta clave es esta: ¿queremos salvar vidas o sentirnos bien?
Un detalle práctico: en España, los primeros 250 euros que donéis a entidades acogidas a la ley de mecenazgo desgravan un 80% en la renta. Dar bien puede costaros muy poco.
Pero para dar bien hace falta algo previo: tener margen. Tiempo, energía, salud y recursos. Quien está desbordado por sus propios problemas no puede pensar en los de nadie más.
Así que la secuencia es esta:
- Primero, sed autosuficientes: cubrid vuestra salud, vuestra economía y a los vuestros.
- Después, dad sin esperar nada a cambio.
- Y cuando deis, hacedlo donde más impacto tenga, no donde más ruido se haga.
Esa filosofía no es solo para festivales. Es una forma de vivir. Y, sobre todo, una forma de cuidar vuestra salud.
¿Los políticos mienten? Menos de lo que creéis
Aquí viene una sorpresa. El mayor estudio comparado sobre promesas electorales analizó más de 20.000 promesas en 12 países y concluyó que los partidos que llegan al Gobierno cumplen bastante más de lo que pensamos.
Pero hay un matiz clave: cumplen mucho más cuando gobiernan solos. En coaliciones, el cumplimiento baja, porque hay que negociarlo todo.
¿Y qué tenemos en España? Parlamentos fragmentados, coaliciones y socios que deciden en el último minuto. Esta legislatura se ha gobernado con los presupuestos de 2023 prorrogados. Y hace unos días vimos cómo un solo partido tumbaba los decretos de vivienda y, con ellos, precipitaba unas elecciones.
El problema no es que mientan. Es que, aunque quieran, muchas veces no pueden.
Y aunque cumplan, quizá implantan medidas que no son las adecuadas.
El color del partido no predice vuestra salud
Si fuerais forofos, pensaríais que la sanidad funciona mejor donde gobiernan los vuestros. Los datos no lo confirman.
En España gobierna un bloque. En comunidades grandes otros.
Con datos del Ministerio a cierre de 2025, la espera media para operarse era de 50 días en Madrid, 142 en Cataluña y 173 en Andalucía. Madrid y Andalucía las gobierna el mismo partido. Y entre ellas hay más de cuatro meses de diferencia.
Lo que marca la diferencia es la gestión, no la bandera. Y la gestión cambia con cada consejero, cada presupuesto y cada crisis.
Mientras tanto, la cifra global sigue ahí: más de 853.000 personas esperando una operación, un récord. Con unos gobiernos y con otros.
Tres escenarios, una misma conclusión
Pensemos como ingenieros. ¿Qué puede pasar con vuestra salud según lo que salga de las urnas el 29 de noviembre?
- Continuidad. Mismas coaliciones, mismos bloqueos. Conflictos como la huelga de médicos que se alargan. La prioridad es sobrevivir a la siguiente votación.
- Alternancia. Cambio de Gobierno, probablemente también con apoyos de otros. Los primeros años se van en deshacer lo del anterior. Y como la sanidad es competencia autonómica, en vuestro hospital cambiará poco.
- Bloqueo. Nadie suma. Repetición electoral. Presupuestos prorrogados otra vez. Meses en funciones sin avances estructurales.
En los tres pasa lo mismo: nadie se va a ocupar de vuestra salud personal. Y con una población que envejece y un sistema tensionado, lo más probable es que la sanidad pública vaya algo peor, no mejor. Gobierne quien gobierne.
No es una crítica a nadie. Es aritmética.
Sed los disruptores de vuestra propia salud
Los médicos no tienen la culpa. Tienen agendas llenas y muy poco tiempo. En buena parte del mundo, la consulta de atención primaria dura apenas unos minutos. Da para tratar el síntoma de hoy. No para la prevención ni para las causas de fondo.
Y nosotros, los pacientes, somos muy pasivos. Esperamos a que otros decidan por nosotros sin involucrarnos.
Autosuficiencia radical aplicada a la salud significa tres cosas:
- Autonomía. Tomar el control de vuestra salud en lugar de depender solo del sistema.
- Proactividad. Romper con los hábitos pasivos y decidir con datos y autoconocimiento.
- Responsabilidad. Educaros, informaros y aplicar lo que funciona, sin esperar a que nadie lo haga por vosotros.
No es ir en contra de los médicos. Es llegar a la consulta sabiendo de qué va la conversación.
No empecéis la casa por el tejado
Antes de esperar nada de un Gobierno, hay obligaciones que no se pueden delegar:
- Atesorar salud. Dormir. Moveros. Comer con sentido.
- Atesorar patrimonio. No para consumir, sino para vivir sin miedo y poder elegir.
- Atesorar familia. Cuidarla. Construirla. Protegerla.
- Atesorar relaciones. Las que te salvan cuando todo tiembla.
- Atesorar conocimientos útiles. Los que permiten actuar, no solo saber.
- Atesorar autoconocimiento. Para dirigir vuestra vida con coherencia.
Si estos pilares están apuntalados, el resultado de unas elecciones os afectará mucho menos. Vuestra casa estará construida sobre roca, no sobre arena.
Y hay vientos de cola
La buena noticia: hay fuerzas que empujan a vuestro favor y que no dependen de ningún Gobierno.
La inteligencia artificial en medicina. En 2024, el Nobel de Química premió a los creadores de AlphaFold, una IA que predice la estructura de las proteínas y acelera el diseño de fármacos. Y la FDA ya ha autorizado cientos de dispositivos médicos con IA.
El conocimiento global. Nunca había sido tan fácil acceder a información médica de calidad. Lo que antes solo sabía un especialista, hoy podéis entenderlo con un poco de esfuerzo.
Nuevos fármacos y diagnósticos. Llegan de laboratorios de todo el mundo. Ningún Gobierno puede pararlos.
Estas tendencias van a ocurrir gobierne quien gobierne. Pero solo las aprovecharán quienes estén preparados. Los autosuficientes.
Antes del 29 de noviembre, haced este ejercicio
Coged papel y boli. Escribid dos listas.
Lista 1: vuestras prioridades. Vuestra salud. La de vuestros padres. La de vuestros hijos. Vuestra independencia económica.
Lista 2: las prioridades de los gobernantes. Ganar elecciones. Mantener a los socios. Aprobar presupuestos. Responder a quien más grita.
Ahora comparadlas. ¿Cuántos puntos coinciden?
Votad lo que creáis. Es vuestro derecho. Pero no deleguéis vuestra salud en el resultado.
En resumen
- Esperad poco de los gobiernos. No porque sean malos, sino porque no pueden con todo.
- No seáis forofos: el color del partido no predice cómo os van a atender.
- Practicad la autosuficiencia radical: llevad vuestra propia agua al desierto.
- Aprovechad los vientos de cola: tecnología, IA y conocimiento.
- Y poned el esfuerzo máximo en lo único que controláis: vosotros.
El 29 de noviembre votaréis una vez. Vuestra salud se vota cada día.
Y el mejor programa electoral para vuestra longevidad lo escribís vosotros.
Un abrazo,
Gonzalo